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martes, 14 de diciembre de 2010

Reportaje de CIPERCHILE sobre caso Karadima


Habla primer investigador eclesiástico de Karadima: “El caso me daba asco”

Por Gustavo Villarrubia y Juan Andrés Guzmán, CIPER. | 1 de Diciembre de 2010 | Enviar por Correo | Imprimir

El sacerdote Eliseo Escudero comenzó a investigar los abusos sexuales de los que se acusa a Karadima en mayo de 2004 por orden del Arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz. Y continuó con el caso hasta 2006 cuando terminó su periodo como promotor. Algunos lo responsabilizan a él de la demora que tuvo la investigación eclesiástica. Escudero habla por primera vez para aclarar: “Yo hice todo lo que estaba en mi poder… quienes debieron hacer el resto no lo hicieron”. Otros dos sacerdotes que conocen del juicio canónico aseguran a CIPER que el Cardenal Errázuriz tuvo antecedentes fidedignos desde 2003. Uno de ellos, Juan Díaz, no encuentra explicación para su tardanza en actuar.

Como el primer presidente del Tribunal Eclesiástico de Santiago, el sacerdote español Eliseo Escudero tiene una larga experiencia en las complejidades del sistema de justicia de la iglesia católica. Durante 30 años ejerció como juez viendo casos de nulidad matrimonial en el Tribunal Eclesiástico de segunda instancia. Ejercía como promotor de justicia cuando la mujer y la madre del doctor James Hamilton se acercaron al Arzobispado para denunciar los abusos y manipulaciones que el entonces párroco de la Iglesia de El Bosque, Fernando Karadima, había ejercido sobre él por cerca de dos décadas. Pese a que las indagaciones de Escudero apuntaban a que las acusaciones eran verídicas, el escándalo que se incubaba permanecería en secreto por otros seis años.

-¿Cuándo conoció por primera vez las denuncias contra el sacerdote Karadima?
El caso me fue encomendado en mayo del 2004. Y quiero remarcar que desde entonces nunca he hablado del tema a no ser con mis superiores. Incluso viví varios años con una persona muy cercana del círculo de Karadima y él se enteró primero por la prensa y no por mí (Escudero se refiere a que vivía con el sacerdote Samuel Fernández, muy cercano a Karadima y que asumió junto con Fernando Vives en la dirección de la Unión Sacerdotal cuando fue sacado recientemente de ahí el obispo Andrés Arteaga). Nunca quise hablar de este caso, para que nadie pensara que me estaba defendiendo de cosas que debería haber hecho y no hice. Pero yo le digo que si en este caso hubo negligencia u omisión no será por mi culpa, ya que cumplí paso a paso con cada punto de lo que se me había encomendado. Desde mi primera diligencia hasta la última que hice, justo en la víspera de dejar mi cargo, tomé el caso con toda la seriedad que se merecía. Y todas las veces hice mi informe incluyendo algo que ni siquiera estaba en mis atribuciones: explicitar mi parecer.

“Si en este caso hubo negligencia u omisión no será por mi culpa”

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“Mi sorpresa vino cuando me enteré que el cardenal no le mencionó a Karadima las acusaciones que había en su contra. Solo le dijo que le pedía que renunciara a El Bosque porque ya había hecho mucho y debía cuidarse”. (Eliseo Escudero)

-¿Por qué incluía su opinión?
Porque es más difícil juzgar un hecho por la lectura, que lo que me tocaba a mí, que fue conocer a los actores de los hechos que se relataban. Tener a la persona frente a frente, ver sus reacciones, contra preguntarle, eso te da una certeza y un conocimiento de los hechos que no te lo da una lectura.

-¿Cuál fue el primer testimonio que recibió?
A mí me nombran encargado de esta investigación en mayo de 2004. Me nombró el mismo cardenal Francisco Javier Errázuriz. Mi primera acción fue recibir a unos familiares de James Hamilton que venían a relatar unos hechos de los cuales eran más bien testigos, no actores. Yo escuché sus testimonios, hice las preguntas que creí convenientes y les dije que iba a hacer un informe y presentarlo al cardenal. Pero les dije también que creía que quien debería hacer esta denuncia era el mismo James Hamilton, ya que él era el actor.

-¿Qué opinión entregó usted sobre estos testimonios?
Por los detalles que estaban relatados, era muy verosímil, pero la prudencia mandaba a esperar y escuchar al actor o bien algún otro testimonio que pudiera aparecer sobre el mismo caso. Y ese nuevo testimonio apareció el 4 de noviembre de 2005, cuando recibí una carta que me entregaron, la cual venía firmada por su relator (José Murillo). También estaba firmada, confirmado la veracidad de la carta, por el obispo Ezzati si no recuerdo mal. Él le daba credibilidad a la firma de la carta. Al leerla, una vez más me dio la impresión de que estábamos frente a hechos que tenían fundamento. Así que por segunda vez hice mi informe y aparte de incluir mi parecer sobre la veracidad que me daban los hechos relatados, escribí que en caso de tomarse la acción de sacar al sacerdote Fernando Karadima de la parroquia El Bosque, se debería hacer antes una auditoría de las platas.

-¿Por qué era necesaria esa investigación?
Por los relatos me di cuenta que se estaba frente a un caso en el que a los abusos sexuales se agregaba mucho desorden de platas, en cuyo uso claramente estaban involucrados víctimas y victimarios. Me refiero a que eran platas que se usaban, por ejemplo, para viajes a Estados Unidos, Europa, donde los propios acusadores habían sido beneficiados, invitados a estos viajes que ellos no podían pagarse. A mí me parecía que se debía tomar muy seriamente este problema. Por esta razón yo recomendé: “En caso que se tome la decisión de sacar al sacerdote involucrado en estos hechos -que a mí me parecían muy creíbles- se debe hacer una auditoría muy seria del uso de las platas de la parroquia y el uso que se dio a estas en favor de estos hechos”.

“Me di cuenta que se estaba frente a un caso en el que a los abusos sexuales se agregaba mucho desorden de platas … se usaban en viajes a EEUU, a Europa, donde los propios acusadores habían sido invitados a hacer viajes que ellos en esos momentos no podían pagarse”. (Eliseo Escudero)

-¿Qué ocurrió luego?
Una vez entregado este informe, pasaron solo un par de meses y en enero de 2006 llega James Hamilton diciendo que quería hacerme su declaración. En ese entonces Hamilton no sabía aún que José Murillo ya había estado aquí. En derecho se dice: “Unus testis, nullos testis”, un testimonio es un testimonio nulo, pero cuando apareció Hamilton teníamos dos testimonios directos y el segundo no era una carta, era una persona que uno la tenía enfrente y contaba con tantos detalles todo lo vivido, que era imposible no creerle. Y su testimonio concordaba con los testimonios relatados en la carta recibida en noviembre.

-¿Qué impresión le dejó el testimonio de James Hamilton?
Le puedo decir que es uno de los relatos más crudos que me ha tocado escuchar. Hice un nuevo informe. Le agregué mi parecer, como lo había hecho en el informe anterior. Hasta ahí era todo lo que yo podía y debía hacer, excediendo mi función al agregar mi parecer. Poco tiempo después, tres días antes de que mi cargo como promotor expirara, fui a hablar con el cardenal y le dije que en unos días más expiraba mi cargo como promotor de justicia y que me perdonara pero yo no estaba disponible para continuar en el cargo. Y fue en la víspera de dejar el cargo, cuando llegó a mí el tercer testimonio directo: Juan Carlos Cruz. Era un testimonio un poco diferente a los anteriores. La parte de los hechos era muy similar y no dejaba dudas de que sí habían ocurrido. Pero la manera de relatar era diferente. El señor Cruz los contaba con mucha rabia. Yo entiendo la rabia de este señor ya que no es fácil exponerse contando este tipo de hechos. Lo escuché, hice mi informe y al día siguiente dejé mi cargo.

-¿Por qué usted no interrogó a Karadima después de los primeros testimonios que le parecieron tan verdaderos?
Porque esa no era mi misión. A mí no me habían dado esa atribución. Solo en el caso de que el cardenal me lo hubiera solicitado, yo lo hubiera hecho. Pero así mismo le aclaro que en ese caso me hubiera opuesto.

-¿Por qué?
Porque frente a los testimonios que había aquí no quedaba más que tomar una decisión. Y yo no podía tomar esa decisión.

-¿Qué decisión?
El cardenal tenía tres caminos: El primero era leer los informes y decir “los testimonios no me convencen”. Y tirar todo a la basura. El segundo, era llamar al acusado, escuchar sus descargos y comparar los testimonios con los descargos del acusado. Y si los descargos no le convencían, decirle “yo le pido a usted que deje su cargo en la parroquia y se retire”. El cardenal no puede sin el permiso de Roma devolverlo al estado laical, pero sí pedirle que él pida a Roma la dispensa del sacerdocio. Y el tercer camino es nombrar a tres jueces para que frente a los hechos ellos juzguen y tomen una decisión. Esa decisión podía ser resuelta por ellos siempre y cuando no se encontraran menores entre las víctimas. Porque si se encontraban menores ya es un delito y eso sí o sí debe ser informado a Roma. (Diversas fuentes consultadas por CIPER coinciden en que el caso Karadima llegó a Roma porque uno de los denunciantes, Fernando Batlle, declaró: fui abusado sexualmente y torturado psicológicamente durante toda mi preadolescencia –hasta los 19 años aproximadamente– por el sacerdote Fernando Karadima)

“Ver a James Hamilton exponerse en televisión me dio muchísima pena y dolor. Yo había hecho todo lo que estaba en mi poder para que no se llegara a esto, pero quienes debían hacer el resto no lo hicieron”.

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“No sólo hablé con el cardenal sino que comuniqué todo lo que había ocurrido a alguien superior a él, conté todo lo que yo había escuchado y cómo se había procedido”. (Eliseo Escudero)

-Como promotor entonces, cuando le tocaba investigar estos casos, ¿nunca interrogó a un sacerdote acusado de alguna conducta indebida?
En un par de ocasiones el cardenal me pidió que entrevistara a un acusado, pero eran hechos diferentes. Recuerdo a un sacerdote al que se le acusaba de tener relaciones con una mujer. Se presentaron los hechos, hice mis informes y el cardenal me pidió que entrevistara al acusado. Mi primera reacción fue decirle que creía que él debía ser quien entrevistara al acusado, pero si creía que debería hacerlo yo, lo hacía siempre y cuando me diera un mandato por escrito. Él lo hizo, y entrevisté a esta persona. Acabó fuera del sacerdocio. Ahora, en este caso, ni con mandato del cardenal hubiera entrevistado a Karadima porque el caso me daba asco. Y si el cardenal me hubiera dicho que la entrevista a Karadima la hiciera yo, le habría insistido que era él quien debía hacerla.

-Luego de que terminó su período como promotor, ¿qué ocurrió?
Fui sustituido en el cargo y unos meses después me enteré que el cardenal le había pedido la renuncia a Karadima como párroco de El Bosque. Pensé que esto era a raíz de los hechos presentados. Incluso eso fue lo que le dije a José Murillo por teléfono cuando por esos días me llamó para saber en qué estaba el caso. “Hay buenas noticias, el cardenal le pidió la renuncia a Karadima y dejó de ser párroco de El Bosque”, le dije. Mi sorpresa vino después, cuando me enteré por una persona muy ligada a Karadima, que el cardenal no mencionó en ningún momento las acusaciones que había en su contra. Solo le dijo que le pedía que renunciara a El Bosque porque él ya había hecho mucho y debía cuidarse.
Supe también que sólo mucho tiempo después de que había renunciado, el cardenal le mencionó, muy de pasada: “hay unas acusaciones en su contra rondando por ahí que no tienen mucho fundamento”.

-¿Usted nunca le dijo nada al cardenal?
Mire, no solo hablé con el cardenal, sino que comuniqué todo lo que había ocurrido en esta investigación a alguien superior al cardenal. Le conté todo lo que yo había escuchado y cómo se había procedido en este tema.

-¿Y al cardenal qué le dijo?
Nuestra conversación fue después que salió el programa Informe Especial de TVN. Yo quedé muy mal con ese programa, incluso tuve un accidente vascular. Ver a James Hamilton, quien tenía tanto pudor de dar a conocer esto, exponerse así en televisión, me dio muchísima pena y dolor. Yo había hecho todo lo que estaba en mi poder para que no se llegara a esto, pero quienes debían hacer el resto no lo hicieron. Hubo mucha omisión en este caso… Así que fui a hablar con el cardenal y le conté lo de mi accidente vascular y le dije: yo soy una víctima más de Karadima. Y en esa ocasión le pregunté por qué él no se había acercado a las víctimas. El respondió que él era juez en esta causa y por lo tanto no podía acercarse porque debía tomar distancia. Y que él tenía sus razones para no recibir a James Hamilton. Evidentemente esa respuesta no me pareció, ya que él es el pastor y si de su rebaño se le acerca una oveja herida, él tiene el deber de acogerla.

Sacerdote Juan Díaz: “Tuve la impresión de que el cardenal tomaba con seriedad la denuncia”

No solo el relato del sacerdote Eliseo Escudero abre interrogantes sobre la lentitud de la iglesia para actuar en el caso Karadima. Otros dos testimonios de sacerdotes que hablaron con CIPER apuntan a lo mismo y contradicen lo que ha dicho el cardenal Errázuriz sobre esta investigación. El 25 de abril de este año, en su carta pastoral Errázuriz se refirió al tema Karadima y aseguró que las tres primeras denuncias formales contra el cuestionado sacerdote comenzaron a llegar al Arzobispado de Santiago a partir de mayo de 2005.

“Tuve la impresión de que (el cardenal) tomaba con seriedad la denuncia. No reacciono en defensa de Karadima; por el contrario, dijo que iba a estudiar esta carta con seriedad”. (Juan Díaz)

El sacerdote jesuita Juan Díaz tiene otro recuerdo. Él afirma que supo la historia del filósofo José Murillo cuando era vicario de Educación, en 2003. A Murillo lo había conoció desde los tiempos en que éste intentaba ser sacerdote en el noviciado jesuita y Díaz era provincial de la orden. Murillo desistió de su intento en 1999, pero dice que por la amistad que trabó con Díaz y la confianza que le tiene, acudió a él cuando decidió contar su verdad.

A Díaz le refirió esencialmente la misma experiencia que luego repitió ante el fiscal Armendáriz cuando se inició la investigación judicial: toqueteos en los genitales, manipulación y un intento de masturbarlo del cual Karadima trató de hacerlo sentir culpable.

El sacerdote Díaz recuerda que se quedó impactado con el relato: “Yo nunca había escuchado cosas como esas referida a Fernando Karadima. Había escuchado cosas positivas como el carisma que tenía y cómo atraía a los jóvenes y también cosas negativas como que era manipulador, pero nada como lo que me relató José Murillo en esa oportunidad”. Y agrega: “el testimonio me pareció creíble porque conocía a la persona que me lo contaba, y lo veía afectado. Lo animé a que le escribiera una carta al arzobispo Errázuriz y me comprometí a entregársela”.

El sacerdote piensa que alrededor de un mes después de esa conversación Murillo le entregó la carta. “Los vicarios nos reuníamos semanalmente con Errázuriz y después de esa reunión le pedí unos minutos en privado. Ahí le conté que una persona que yo conocía y estimaba, José Murillo, me había relatado una serie de acusaciones que afectaban al padre Karadima. Le dije que lo que me decía Murillo me parecía creíble y después de eso le entregué la carta. Él la leyó con atención delante de mí. Se mostró sorprendido. Tuve la impresión de que tomaba con seriedad la denuncia. No reacciono en defensa de Karadima; por el contrario, dijo que iba a estudiar esta carta con seriedad.

-Fuentes eclesiásticas han sostenido que esa primera denuncia de 2003 era anónima.
-No creo que se refieran a esta carta porque yo le expliqué al cardenal quien hacía la denuncia y de qué se trataba.

-¿Recuerda si estaba firmada la carta?
-Mire, yo la leí y decía lo mismo que José Murillo me había contado a mí. No recuerdo si estaba firmada, aunque imagino que sí. En todo caso le aseguro que no me habría prestado para transmitir una denuncia anónima.

-Después de que entregó esa denuncia, ¿recibió alguna respuesta del cardenal?
-Nunca me tocó el tema de nuevo. Yo fui vicario hasta 2005 y nunca me dijo nada.

“No sé cuál puede ser la razón de que el cardenal no me haya vuelto a tocar el tema”. (Juan Díaz)

-¿Qué le parece que no le haya vuelto a hablar del tema ni haya canalizado esas denuncia hacia una investigación?
-No sé cuál puede ser la razón de que el cardenal no me haya vuelto a tocar el tema.
-¿Usted le preguntó alguna vez qué había pasado?
-¿Yo debía preguntarle?

-Con esa denuncia que a usted le pareció creíble no se inició ninguna investigación. ¿Qué explica esa actitud del cardenal?
-Sinceramente prefiero reservar en mi fuero interno mi explicación.

Sacerdote Rodrigo García: “Ezzati dijo: aquí hay una víctima y debe ser escuchada”

El testimonio del sacerdote Juan Díaz deja abierta una incógnita: ¿Qué hizo Errázuriz con la carta que le entregaron? Ni en el proceso canónico ni en la justicia civil hay registro de que él le haya dado curso a esa denuncia. De hecho, la primera acusación que recibe oficialmente el sacerdote Escudero contra Karadima es la que llega a hacer la ex esposa de Hamilton, un año después.

Consultado sobre esa carta, Murillo explica que “tiempo después de enviársela al cardenal la borré de mi computador. Me daba vergüenza, no quería que mi familia, por un error, la leyera.”

El sacerdote jesuita Rodrigo García es amigo de José Murillo desde 1997 y fue una de las primeras personas a las que éste le contó lo que había vivido en la Parroquia El Bosque. Se lo dijo alrededor del año 2002 y su relato, explica el sacerdote, fue coincidente con lo que el filosofo denunció más tarde ante la justicia: tocaciones, intento de masturbación y un largo periodo en el que fue manipulado y se lo hizo sentir culpable de esos hechos.

García dijo a CIPER que se sorprendió con el relato de Murillo y que por lo mucho que lo conocía, no tuvo dudas de que decía la verdad. Supo más tarde que había decidido denunciar estos hechos al arzobispo Errázuriz; se enteró de la carta enviada a través del entonces vicario de la Educación Juan Díaz y supo del silencio que guardó la autoridad. García dice que por ese motivo, en el segundo intento de Murillo, la denuncia fue presentada a Ricardo Ezzati, entonces obispo auxiliar de Santiago, actual arzobispo de Concepción y recién elegido presidente de la Conferencia Episcopal. García fue el emisario de la carta y recuerda que se reunió con Ezzati el 11 de abril de 2005, en la mañana.

“La reacción del arzobispo Errázuriz ante la carta anterior hizo que intentáramos buscar otro camino (…) Monseñor Ezzati nos daba confianza”. (Rodrigo García)

-¿Por qué decidieron que era mejor hablar con Ricado Ezzati?
-Porque la reacción del arzobispo Errázuriz ante la carta anterior hizo que intentáramos buscar otro camino. Queríamos que alguien distinto del cardenal supiese de la denuncia y no quedase nuevamente todo a su discreción y sin más testigos. Al mismo tiempo, hubo un acto de confianza en que la Iglesia, desde dentro, haría alguna cosa. Monseñor Ezzati nos daba confianza.

-Él dijo recientemente que lo que recibió de usted fue una carta anónima, pero que le dio crédito porque la persona que se la llevaba era un sacerdote jesuita. ¿Por qué fue anónima la denuncia?
-Lo que ocurrió fue lo siguiente. Yo visité a monseñor Ezzati y le expuse el caso diciéndole que se trataba de una persona que yo conocía y que me daba absoluta confianza. Fue una exposición larga y detallada. Después de recibir de mí la denuncia, recibió también la carta. Efectivamente la carta no estaba firmada porque José no quería exponer su nombre en vano otra vez. Quería saber primero si lo iban a oír. Si Ezzati decía que quería hablar con el autor de la carta, se presentaría de inmediato. Y eso fue lo que ocurrió. Entonces no se puede decir que era una denuncia anónima. Eso suena a un sobre sin remitente con un autor inubicable. La carta la estaba avalando yo. Y el denunciante se presentó de inmediato.

-¿Que dijo Ezzati cuando leyó la carta?
-Dijo casi textualmente: “aquí hay una víctima y debe ser escuchada. Dígale que venga”. Fijó una reunión que se llevó a cabo cerca de un mes después. Acompañé a José a la oficina y se reunieron solos. Recuerdo que José salió conforme, tranquilo, creyendo que había sido escuchado.

El sacerdote García agrega que fortuitamente se encontró dos veces más con Ezzati en distintas circunstancias y que el obispo, tomando la iniciativa, se le a acercó a hablarle sobre el tema. La primera vez le dijo “lo suyo está avanzado”. La segunda vez, a fines de 2005 le comentó “lo suyo está en manos del cardenal”.

Esta versión es coincidente con lo señalado por el promotor de justicia Eliseo Escudero, quien declaró que a fines de 2005 recibió una denuncia notarial que tenía la firma de Ezzati como respaldo.

Pese a todos los testimonios que ya estaban disponibles en 2005, la investigación eclesiástica que dejó Escudero al terminar su cargo, solo se retomó en septiembre de 2009, cuatro años después, cuando se designa al sacerdote Fermín Donoso Espic.

“Ezzati dijo casi textualmente: aquí hay una víctima y debe ser escuchada. Dígale que venga”. (Rodrigo García)

Así lo confirmó el sacerdote en su declaración ante el fiscal Xavier Armendáriz: “Por encargo del cardenal Errázuriz desde septiembre del año pasado me desempeño como promotor de la justicia de la iglesia para investigar posibles conductas indebidas por parte del sacerdote Fernando Karadima, causa que se inició en 2003 ó 2004, iniciada como Promotor de Justicia por el padre Eliseo Escudero, quien renunció al cargo por expirar su plazo”.

Consultado por el diario The New York Times, Errázuriz declaró que en 2003, al conocer la primera denuncia de Murillo “lamentablemente no la juzgué creíble”.

¿Hasta cuándo siguió creyendo increíbles las acusaciones el cardenal? Porque lo cierto es que desde 2006 a 2009 las instancias pertinentes del Arzobispado de Santiago no dieron señales de investigar a fondo la veracidad de las acusaciones de los cuatro profesionales y de la ex esposa de uno de ellos, a pesar de las recomendaciones de varios sacerdotes, entre ellos el propio promotor de justicia Eliseo Escudero.

Sólo el cardenal Francisco Javier Errázuriz puede responder.

CRONOLOGÍA BÁSICA

2003. José Murillo relata al sacerdote Juan Díaz -vicario de Educación del Arzobispado de Santiago- su historia de abusos como víctima de Karadima.

2003. Un mes después, Murillo le entrega una carta a Juan Díaz con su testimonio. Díaz relata que esa carta se la entregó al cardenal explicándole de quien se trataba e insistiendo en que le parecía creíble lo relatado. Hace unas semanas Errázuriz dijo al diario The New York Times que la denuncia de Murillo “lamentablemente no la juzgué creíble”. No dijo entonces que esta denuncia se la había entregado, respaldándola, su vicario de Educación.

2004, mayo. El promotor de justicia Eliseo Escudero recibe las denuncias contra Karadima presentadas por María Verónica Miranda, por entonces esposa de James Hamilton. La acompaña la madre éste. Escudero las oye por instrucciones de Errázuriz. Le envía un informe en el que juzga creíble lo relatado.

2005, 11 de abril. El sacerdote Rodrigo García se reúne con el obispo Ezzti para ponerlo al tanto de las denuncias de Murillo contra Karadima. García dice que recurrieron a Ezzati porque “queríamos que alguien distinto del cardenal supiese de la denuncia y no quedase nuevamente todo a su discreción y sin más testigos.” García le entrega a Ezzati una carta de Murillo, sin firma. Ezzati dice que quiere conocer al denunciante.

2005, mayo. Cerca de un mes después, Murillo relata personalmente su historia al obispo Ezzati. Este le pide que haga una declaración notarial de su testimonio.

2005, 4 de noviembre. El sacerdote Escudero recibe la carta de José Murillo, la cual viene con la firma Ezzati avalándola. Dice Escudero: “al leerla, me dio una vez más la impresión que estábamos frente a hechos que tenían fundamento, así que por segunda vez, hice mi informe y aparte de incluir mi parecer sobre la veracidad que me daban los hechos, puse que en caso de tomarse la acción de sacar al sacerdote Karadima de la parroquia, se debería hacer antes una auditoría”.

2006, enero. Escudero recibe la declaración de James Hamilton. El sacerdote afirma: “a partir de ese momento teníamos dos testimonios directos… Era imposible no creerle… es uno de los relatos más crudos que me ha tocado escuchar. Hice un nuevo informe, le agregué mi parecer como lo había hecho en el informe anterior. Hasta ahí era todo lo que yo podía y debía hacer.

2006. Poco después de Hamilton, Escudero recibe el tercer testimonio directo: Juan Carlos Cruz, el cual tampoco “dejaba dudas de que los hechos sí habían ocurrido”. Escudero dice que ”lo escuché, hice mi informe y al día siguiente dejé mi cargo”. Desde entonces y hasta septiembre de 2009 no hay investigación eclesiástica sobre el caso.

2006, septiembre. Errázuriz le pide a Karadima que deje el cargo. Lo reemplaza el sacerdote Juan Esteban Morales. Escudero interpreta este hecho como una consecuencia de la investigación que ha llevado adelante. Más tarde se entera de que el Cardenal le ha pedido a Karadima que deje el cargo sin mencionarle la investigación, argumentando que debe cuidar su salud. CIPER recogió testimonios parecidos en el entorno de la parroquia El Bosque: la salida de Karadima y su reemplazo por Morales se explicó oficialmente como un asunto de la edad del sacerdote. Por ello, muchas personas se enteraron de las acusaciones de Karadima recién en abril de 2010 con el programa de Informe Especial.

martes, 7 de diciembre de 2010

Herramienta para facilitar la creación de pruebas


Wondershare QuizCreator es una estupenda herramienta para docentes con la que podrán crear, en cuestión de minutos, completísimos cuestionarios de todo tipo.


El programa trabaja apoyándose en una interfaz muy agradable visualmente y del todo funcional en la que se conjugan a la perfección la accesibilidad de todos sus elementos y la posibilidad de utilizar opciones de configuración más avanzadas.


Básicamente, el manejo de Wondershare QuizCreator está dividido en varios pasos repartidos en pestañas. Primero crearemos o importaremos el cuestionario para añadir tantas preguntas como queramos más adelante. Existe una gran variedad de fórmulas para las preguntas, pudiendo establecer una sola respuesta correcta, varias, rellenar campos vacíos, relacionar mediante flechas y alguna posibilidad más.
Una vez tengamos el total de cuestiones que queremos realizar, tendremos la posibilidad de seleccionar un tema de fondo para darle colorido a la prueba. En última instancia, crearemos el test, seleccionando alguno de los diversos modos que soporta el programa (EXE, Flash, HTML, Acces...).

Quiz Creator

lunes, 6 de diciembre de 2010

Parte del reportaje de Ciper chile a la reforma a la educación


Reforma a la Educación: Las dudas que rondan a los nuevos planes de estudio anunciados por el gobierno

Por Cristóbal Peña, CIPER | 3 de Diciembre de 2010 | Enviar por Correo | Imprimir

De manera sorpresiva, anticipándose incluso al acto con que el gobierno dio a conocer los alcances de lo que ha llamado la Gran Reforma a la Educación, hace dos semanas el ministro Joaquín Lavín comunicó que el ciclo escolar sumaría 800 horas de matemáticas y lenguaje en desmedro de las ciencias sociales y la educación tecnológica. Una medida resistida y polémica, no sólo por las consecuencias de restar horas a materias relacionadas con la memoria histórica y la capacidad crítica de los alumnos: considerando la competencia de la media de los profesores de educación básica, algunos expertos consideran que sumar horas de clases no garantiza ningún éxito. Los cambios al plan presentan un desafío adicional: encontrar la suficiente cantidad de profesores de matemáticas. La respuesta oficial del ministerio es que pueden recurrir a otros profesionales con licenciatura para suplir el déficit en esta área, aunque en la cartera también aseguran que habría disponibilidad de docentes.

En la sesión del 11 de noviembre último, al aprobar las modificaciones al plan de estudio de quinto básico a segundo medio que significará ampliar horas de clases de lenguaje y matemáticas en desmedro de las ciencias sociales y educación tecnológica, los miembros del Consejo Nacional de Educación (CNE) estimaron conveniente señalar un conjunto de observaciones para su implementación.

El texto de acuerdo del CNE planteó la necesidad de que el Ministerio de Educación (Mineduc) exponga “cómo serán abordadas las exigencias en el marco curricular y los programas de estudio vigentes”, a la vez que fundamente los cambios de acuerdo con un diagnóstico, “explicando las innovaciones a la propuesta didáctica de los distintos sectores de aprendizaje, si las hubiere”.

Además apuntó a la conveniencia de entregar “orientaciones para que los establecimientos educacionales administren voluntariamente sus prioridades y horas adicionales”; de incorporar “un plan de monitoreo continuo que permita hacer una evaluación periódica de la implementación del plan de estudios”; y de que el ministerio “informe sobre la factibilidad de encontrar los docentes requeridos en todas las regiones y zonas del país, especialmente para el sector de matemáticas”.

Aunque el Mineduc ya envió sus respuestas a las observaciones del CNE el martes 30 de noviembre, éstas aún no son públicas, por lo que se mantienen las interrogantes respecto a los fundamentos y la implementación de la nueva malla curricular.

Los cambios, que comenzarán a regir de manera voluntaria en 2011 y obligatoria en 2012, fueron comunicados hace dos semanas. En vísperas del anuncio de lo que el gobierno ha llamado la Gran Reforma Educacional. Sin embargo, aunque el decreto ya está aprobado y las modificaciones en marcha blanca para los establecimientos que consideren incorporarlas a contar del año próximo, hasta ahora el ministerio sólo ha entregado sugerencias y orientaciones generales para su implementación.

Los vacíos o incógnitas que aún permanecen de lo que el ministro Joaquín Lavín denominó “el mayor cambio al currículum y al horario escolar que se haya hecho en los últimos años” han generado críticas del Colegio de Profesores y de algunos expertos en educación, que han acusado inconsistencia en las formas pero también en el fondo de esta medida.

Más allá del modo en que los colegios se las arreglarán para ampliar las horas de lenguaje y matemáticas -área donde existe el mayor déficit de profesores-, está en discusión los efectos que tendrá una medida de esta naturaleza. No sólo por lo que significa reducir horas destinadas al conocimiento de la historia, la memoria y la capacidad análisis y crítica, sino también porque no son pocos los especialistas que sostienen que sumar horas de clases en Chile, considerando la competencia de la media de los profesores de educación pública, garantiza poco y nada.

“MEDIDA DE EQUIDAD”

A mediados de noviembre, cuando el ministro Lavín dio a conocer los cambios a los Planes de Estudio, indicó que la propuesta estaba basada en modelos de países como Singapur, Finlandia, Suecia y Canadá. Teniendo en cuenta estos referentes, al sumar 800 horas de lenguaje y matemáticas al ciclo escolar, Chile se acercaría a modelos exitosos. Aunque advirtió que “todavía quedamos un poco por debajo de los países que llevan la delantera en esta materia”.

Los referentes usados por el ministro no tardaron en ser refutados. En una columna publicada en La Tercera, el ex ministro y director del Centro de Políticas Comparadas en Educación de la UDP José Joaquín Brunner destacó que Chile ya tiene una jornada escolar muy superior a muchos de los países del OCDE. Unos días antes el profesor y doctor en educación Hugo Tapia hizo ver en el sitio web Sala de Profesores que, de acuerdo con los índices de la misma organización internacional, nuestro país no tiene menos horas de matemáticas y lenguaje que algunos de los países de referencias citados por el ministro, como por ejemplo Finlandia.

De cualquier modo, la decisión de la cartera de Educación se fundamenta en un supuesto más elemental expresado por Lavín al momento de anunciar el cambio: “Sin una buena competencia en lenguaje y matemáticas no es posible avanzar en los otros ramos”. Un supuesto refrendado por Loreto Fontaine, jefa de la Unidad de Currículum y Evaluación del Mineduc y una de las gestoras del cambio a los Planes de Estudio.

Por medio de un correo electrónico, Fontaine explica a CIPER que “la necesidad de priorizar asignaturas clave” se basa en la evidencia de que al menos un tercio de los alumnos enfrentan la enseñanza media sin las habilidades suficientes en lectura. En el caso de matemáticas –agrega–, un 62% de los alumnos de octavo básico no alcanza los resultados esperados de sexto.

“Es una medida de equidad que favorecerá a los alumnos que tienen menos oportunidades de aprender en el hogar”, señala. “No hemos logrado dar a todos los alumnos una base firme de lenguaje y matemáticas. Estos constituyen verdaderos motores cognitivos y su desarrollo es indispensable para seguir aprendiendo”.

ANTIGUO CONSEJO

Al conocer este martes los detalles del proyecto de ley de la Reforma a la Educación, que entre otros aspectos flexibiliza notoriamente los mecanismos para el despido de profesores, el presidente del colegio de la orden, Jaime Gajardo, se despachó la siguiente frase: “Aquí hay cambios que nos afectan como institución, por lo que nos hemos propuesto como objetivo echar abajo este proyecto”.

La suerte de este proyecto está confiada al Congreso, donde al menos se asegura discusión y debate públicos. Algo de lo que careció el cambio a los planes de estudio, que se anunció como un hecho consumado. La decisión pasó por el ministro Lavín y los restante ocho miembros del Consejo Nacional de Educación, entre los que se cuentan representantes de las Fuerzas Armadas (Alfredo Ewing Pinochet), de la Corte Suprema (Carlos Künsemüller Loebenfelder), de los institutos de formación técnica (Alejandro Mckay Barriga) y de las universidades estatales (Marino Pizarro Pizarro) y privadas (Nicolás Velasco Fuentes).

Una nómina que aún mantiene a algunos de los representantes del antiguo Consejo Superior de Educación, cuya conformación se mantuvo por casi dos décadas como herencia de la dictadura. Este mismo consejo será el que deberá evaluar durante este mes los nuevos programas de estudio correspondientes a los planes ya aprobados.

Mientras tanto, los cambios a los horarios siguen adelante y en el Colegio de Profesores se quejan de una ausencia absoluta de diálogo e información.

Para la directora nacional de la orden, Bárbara Figueroa, lo anterior da cuenta de que “las cosas en el ministerio se están haciendo sobre la marcha y de manera improvisada, sin un sustento pedagógico detrás, lo que resulta tremendamente peligroso”.

En una línea crítica también se manifiesta Lilia Concha, ex coordinadora nacional de Educación Básica del Mineduc y actual docente de la Universidad Alberto Hurtado. Junto con cuestionar los orígenes y fundamentos de la medida, Concha sostiene que el ministerio aún no ha especificado cómo se usarán las nuevas horas disponibles en matemáticas y lenguaje ni tampoco ha dado a conocer aspectos básicos como pueden ser las herramientas auxiliares que permitan aprovechar esas horas.

En el ministerio rebaten las críticas, señalando que las orientaciones preliminares están expresadas en las sugerencias contenidas en la información oficial sobre el nuevo plan de estudio. Loreto Fontaine, la responsable de la Unidad de Currículum y Evaluación del Mineduc, dice que los cambios al Plan de Estudios sobre la carga horaria mínima semanal “será gradual” y “de manera flexible en 2011”, ante lo cual “los colegios tendrán más de un año para introducir los cambios establecidos, si es que ya no los tienen incorporados. Muchos establecimientos no requieren hacer los cambios, ya que cuentan hace tiempo con las horas exigidas”.

Dice Fontaine que los cambios al plan de estudio no implicarán un aumento de recursos para los establecimientos, “ya que estamos hablando de la misma cantidad de horas”. Y frente a la mayor demanda de profesores de matemáticas, la solución está dada por la Ley General de Educación, que “ha abierto el camino para que profesionales con licenciatura den clases en enseñanza media”.

Pese a que la afirmación de Fontaine deja entrever que se recurrirá a licenciados de carreras distintas a pedagogía para suplir a los docentes de matemáticas, desde el Mineduc acotan que eso no será necesario, debido a la gran cantidad de egresados de Educación Básica y Media que existen en el mercado.

De acuerdo a los datos del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (SIES), durante el año 2008 cerca del 30% de los egresados de pregrado de las universidades chilenas fueron estudiantes de pedagogía: más de 10 mil nuevos profesores sólo ese año.

Pero el dato relevante en este caso -cuántos profesores nuevos de lenguaje y matemáticas se necesitan y cuántos están disponibles- no ha sido cuantificado hasta ahora por las autoridades.

Sí se sabe que para algunos colegios el cambio curricular sólo oficializa un esquema que ya aplicaban, pues muchos utilizan las horas de libre disposición para reforzar lenguaje y matemáticas por sobre el mínimo exigido. Esta experiencia sirve como laboratorio para prever el impacto del anuncio gubernamental y da cuenta de que aumentar las horas de clases no redunda automáticamente en un mayor aprendizaje de los alumnos si no va acompañado de otros cambios significativos. (Ver recuadro).

FALLA ESTRUCTURAL

El sorpresivo cambio al Plan de Estudios, que fue presentado al CNE sin que mediara debate público, se inscribe en la llamada Gran Reforma a la Educación del gobierno de Piñera. Se trata de un conjunto de medidas que en buena parte requieren de la aprobación del Congreso y que apuntan a mejorar el desempeño de directores, profesores y estudiantes de pedagogía por medio de incentivos monetarios y mejoras administrativas.

Aunque los expertos han celebrado varios de estos anuncios, dudan que por sí solos puedan resolver un problema estructural de la educación chilena.

Lo reconoció el propio Presidente Sebastián Piñera al encabezar la ceremonia de lanzamiento de la reforma: “No es aceptable que tres de cada diez profesores que educan a nuestros hijos no tengan los conocimientos necesarios para enseñar sus asignaturas”. Lo reconoció pero se quedó corto.

De acuerdo con los resultados de la última prueba Inicia, que mide el conocimiento de egresados de pedagogía, los futuros profesores de matemáticas acertaron en el 33% de los problemas. Esto significa que se equivocaron en 30 de 45 preguntas.

Si se considera que la prueba Inicia es voluntaria –se pretende que sea obligatoria a partir de 2011-, el diagnóstico es probablemente mucho más grave.

En este entendido, Patricio Felmer, profesor del Centro de Modelamiento Matemático de la Universidad de Chile, cree que un mejoramiento sustancial de la educación pasa por reformar el sistema de formación de profesores. Valora algunos de los anuncios del gobierno, especialmente los que dicen relación con el fortalecimiento del liderazgo de directores y los incentivos a la carrera docente. Sin embargo, sostiene que una verdadera reforma debe enfrentar al problema de raíz de la educación.

“¿Qué sacas con ampliar horas de matemáticas si no mejoramos la calidad de la enseñanza?”, se pregunta Felmer. “El problema de la educación en Chile tiene que ver con la formación de profesores: se le tiene poco respeto a la carrera de pedagogía y para las universidades e institutos es importante sólo porque genera recursos. Hay muy poca conciencia de lo importante que es que los alumnos que entran a estudiar pedagogía sepan matemáticas, y no hablo de matemáticas avanzada sino escolar. Ese problema no está resuelto”.

El académico de la Universidad de Chile es uno de los autores del estudio titulado Oportunidades de Adquirir el Conocimiento Pedagógico de la Matemática en las Carreras de Educación Básica (2008), que detectó que casi no había distinciones entre los que saben los estudiantes de primer año y los egresados. El estudio también dio cuenta de otro hecho preocupante: los estudiantes de pedagogía egresan sin que se les enseñe todos los temas del currículum escolar que luego tendrán que enseñar a sus alumnos.

HORAS LECTIVAS

Las deficiencias no se restringen a las matemáticas. Un estudio reciente elaborado en conjunto por las universidades de Chile y de Playa Ancha estableció que los cursos de lenguaje de los estudiantes de educación general básica representan el 8,2% del total de la carrera. Una cifra insuficiente si se considera que esta área abarca cerca del 20% del currículum escolar vigente. Eso sin considerar el ajuste en marcha.

Según se lee en las conclusiones del citado estudio, “lo anterior podría tener relación con la gran amplitud curricular que la formación inicial de profesores básicos debe abordar, situación que llevaría a los centros formadores a tener que cubrir muchas áreas de manera superficial en un periodo relativamente corto de formación”.

Considerando además que estos cursos orientados al aprendizaje de contenidos disciplinarios se imparten en conjunto con áreas como estrategias de enseñanzas y habilidades lingüísticas, el estudio cuestiona “la profundidad con que estos contenidos son abordados”.

Carmen Sotomayor forma parte del Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) de la Universidad de Chile y es una de las autores del citado estudio, dado a conocer poco antes de que el Ministerio de Educación anunciara cambios a los currículos. Con los resultados a la vista, la investigadora cree que lo urgente pasa tanto por revisar lo que están enseñando en las escuelas de pedagogía como el modo en que lo hacen.

“Es necesario acercar la formación de profesores al sistema escolar, del mismo modo en que se relacionan los estudiantes de medicina con los hospitales”, dice. “Las universidades que imparten pedagogías están muy lejos de las escuelas, lo mismo que los académicos, que no hacen clases en los colegios. No necesitamos académicos que sean grandes teóricos de la educación sino grandes profesores que estén en contacto con las aulas. Hoy el sistema está desdibujado”.

Frente a esta realidad, Sotomayor estima que la solución inmediata no pasa por sumar horas en matemáticas y lenguaje. Menos aún considerando que si se tiene a los países del OCDE como referencia, Chile sea uno de sus socios que exhibe los mayores índices de horas lectivas. A 2004, el 75% de las horas de los profesores en Chile estaba volcada a las aulas contra el 56% en Holanda, el 38% en Dinamarca y el 31% en Japón.

La sobrecarga de horas lectivas atenta contra la calidad de la enseñanza. Y al mediano plazo, según lo estableció otro estudio del CIAE, se convierte en uno de los motivos para que el 40% de los profesores abandone la profesión al quinto años de ejercicio.

Experiencia en liceos: no basta con más horas de lenguaje y matemáticas

Por Juan Pablo Figueroa

Son muchos los liceos que en la práctica ya ejecutaron el cambio curricular anunciado por el gobierno. Cada establecimiento con jornada escolar completa cuenta con un número de horas que puede destinar libremente a cualquier asignatura y no es poco habitual que se usen para reforzar lenguaje o matemáticas. Así lo hicieron el Liceo San Gerónimo de Puente Alto, y el Liceo Industrial Víctor Bezanilla de Santiago. En uno fue un éxito y en otro un fracaso, pero los directores de ambos colegios concuerdan en que sólo aumentar las horas no sirve de nada.

–La reforma no es un aporte porque se pueden aumentar las horas, pero si la calidad de los alumnos y los profesores sigue siendo la misma, no sirve de nada. Nosotros ya lo hicimos y los resultados han sido pésimos. En el último SIMCE nos fue horrible –cuenta Claudio Salcedo, director del Liceo San Gerónimo, donde las horas de matemáticas y lenguaje se aumentaron en 2008. Al año siguiente, los puntajes de los alumnos de cuarto, octavo básico y segundo medio, se mantuvieron o cayeron, con la excepción de los más grandes, que subieron en matemáticas. Pero todos ellos están entre 20 y 50 puntos bajo el promedio nacional. La situación más grave es la de los niños de cuarto básico: si se tomaran a 100 colegios con similar perfil socioeconómico, ocuparía el lugar 97 del ránking de lectura.

La conclusión de Salcedo es que los cambios tienen que ver con la forma en que se hagan las cosas dentro de la sala de clases y no con la cantidad de horas que se dediquen a la enseñanza de determinadas materias. En el Liceo San Gerónimo el aumento de horas vino acompañado de capacitaciones a los docentes entregadas por el Mineduc, pero el director dice que no sirvieron, pues se trató de seminarios que duran en promedio una semana, los que a su juicio no tienen sentido si no se hacen in situ, con una metodología de seguimiento constante.

Una fórmula distinta ha aplicado el Liceo Industrial Víctor Bezanilla Salinas, que hace seis años sacó los peores resultados de su historia en el SIMCE. Para mejorarlos, presentó a la Corporación Educacional de la Cámara Chilena de la Construcción –de la cual depende– un programa de mejoramiento de la educación. Hace tres años aumentaron las horas de matemática y lenguaje de cinco a siete a la semana, haciendo uso del horario de libre disposición. El director considera que los resultados son un éxito. Hoy se encuentran sobre el promedio nacional del SIMCE y pese ser un liceo industrial, si se tomaran 100 establecimientos de similar perfil socioeconómico, ocuparía el puesto 7 en lenguaje y el 6 en matemáticas.

–Pero esto no es un tema de más horas de clases, sino de cómo se hacen las cosas al interior de la sala –dice Pedro Cancino, director del liceo.

El proyecto que aplicaron era más integral. Además del aumento de horas, implementaron dos horas extra por las tardes para reforzar a los alumnos con mayores dificultades. Según Cancino, los 220 jóvenes que ingresan cada año a primero medio vienen de más de 200 colegios distintos con diferentes niveles de desarrollo educacional, por lo que la nivelación se vuelve importantísima. Pero además, hubo cambios estructurales. Se implementó un programa de capacitación y evaluación de los profesores, se tuvo que invertir en materiales e implementos de apoyo al proceso educativo y se cambió en gran parte la metodología. Por ejemplo, durante las mañanas el profesor de matemáticas es el regular, pero en las tardes se han contratado alumnos de los últimos años de pedagogía para el reforzamiento.

–Además hubo que cambiar muchas cosas conceptuales. Se tuvo que convencer a los profesores de que los alumnos sí pueden aprender y que los resultados son su responsabilidad. Además se crearon estímulos para las evaluaciones de los docentes. Es todo un proceso integral, que ha significado tener un mayor monitoreo de cómo se hacen las clases y una constante evaluación de los procedimientos educativos. No es sólo haber puesto más horas –dice Cancino.

martes, 30 de noviembre de 2010

sábado, 27 de noviembre de 2010

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